La educación en Colombia vuelve a perder. — May 8, 2015

La educación en Colombia vuelve a perder.

En estos días hemos visto a muchos padres de familia en los noticieros quejándose porque los maestros decidieron suspender las clases para defender sus derechos laborales; su argumento es que durante este tiempo los niños están en su casa y se les viola el derecho a la educación, algunos de los padres afirmaron que los maestros no deberían exigir mejores condiciones, y que no existe alguna relación entre la calidad de la educación y el salario de los docentes, sin embargo todos esperan y exigen que el nivel de la educación sea superior. Hemos visto a la Ministra de educación hablando de que Colombia, hoy catalogada como una de las naciones con  baja calidad educativa, llegará a ser un uno de los países líderes en esta materia en pocos años. Pero ¿Cómo lograrlo y cuáles deberían ser los primeros pasos? Los resultados que arroja la OECD con las  pruebas PISA nos deja claras dos lecciones: La primera es que que nuestro sistema educativo sin ninguna duda debe mejorar, y segundo; que existen otros modelos educativos exitosos como el de Finlandia, que se perfila hoy como uno de los mejores del mundo y se ha convertido en un ejemplo para aquellos que aspiran a alcanzar la excelencia educativa. Sin embargo  el sistema Educativo Finlandés contrasta en muchos aspectos con el Colombiano. Existen notables diferencias algunas, de tipo cultural y otras que dependen en gran parte de la ejecución de políticas gubernamentales.

Paralelo entre el sistema Educativo Finlandés y el Colombiano:

Cuando hablamos de calidad educativa no se puede dudar de que el personal docente influye de manera decisiva, y en Finlandia  es de altísima calidad. Esto se debe principalmente a su excelente formación y a que los costos de esta, (en todos los niveles) son asumidos por el gobierno; mientras que en Colombia el maestro es quien lo hace, incluyendo estudios superiores como posgrados, especializaciones y maestrías entre otros, pero a pesar de su inversión, “no solo económica”, reciben un salario bajo que no compensa los grandes esfuerzos que hacen en su preparación. “Un profesional con experiencia devenga, en promedio, 80 % más que un recién egresado de su carrera, eso no pasa con los docentes. Su progresión salarial, durante la vida laboral, es mínima. Hoy muchos docentes en Colombia no se sienten motivados a continuar con su formación, piensan que “no vale la pena” invertir tantos recursos o incluso “endeudarse” como sucede en la mayoría de los casos, para continuar con una formación que les permita mejorar su práctica docente. Pero si pensamos en el futuro el panorama no es el más alentador; los mejores bachilleres optan por estudiar otras carreras que se consideran más lucrativas y de mayor reconocimiento social, porque aunque duele reconocerlo en nuestro país la imagen del docente es muy subvalorada, en Finlandia un maestro es visto con gran admiración y es tratado con mucho respeto, no solo por la comunidad sino también por el gobierno que garantiza todos sus derechos, allí los docentes se sienten altamente satisfechos y bien remunerados por su trabajo; por ello con entusiasmo dedican gran parte de su tiempo a perfeccionar sus prácticas educativas y a continuar sus estudios.

Más diferencias…

Un maestro Finlandés maneja un número máximo de 20 estudiantes por aula; y solo para estos estudiantes, además del maestro hay un tutor que trabaja en la misma clase con los estudiantes que presentan dificultades de aprendizaje y que les ayuda a superarlas. La educación en este país tiende a ser personalizada y el maestro conoce a fondo las potencialidades y necesidades particulares de cada estudiante. En Colombia los maestros deben enfrentarse a duras condiciones laborales, trabajan sin ayuda y deben manejar cursos hasta de 45 estudiantes. El resultado inevitable, es que se descuida a algunos y se ignoran las necesidades individuales de cada estudiante. Además de los numerosos cursos, los docentes no cuentan con suficientes recursos y trabajan como dicen algunos “con las uñas”, por ello no es raro que los docentes colombianos terminen sacando de su propio bolsillo dinero para pagar las fotocopias, marcadores, o el material didáctico con  los que desarrollan sus clases. Otros deben desplazarse a zonas en conflicto, poniendo en riesgo su vida para cumplir con su deseo  de contribuir en la formación de los hombres y mujeres del mañana.

¿Están solos los docentes Colombianos?

El discurso del sindicato de Maestros Fecode, según la opinión general de los maestros colombianos hoy es contradictoria y dista mucho de sus necesidades; los docentes sienten que sus esfuerzos han sido en vano y  después de varios días de movilizaciones masivas, muchos no dudan en afirmar que Fecode se ha doblegado ante la presión del gobierno y que lo que se firma en el convenio pactado entre el gobierno y el sindicato no corresponde a lo que ellos consideran justo. “Nuestra tristeza después de la firma no se muestra en los medios de comunicación” (Palabras de un maestro que expresa su impotencia en medio del llanto).

Falta mayor ejecución políticas públicas a  favor de la niñez:

En Colombia no todos los niños tienen acceso a la educación, los niveles de deserción escolar son altos en comparación a los de Finlandia en donde apenas es menor al 1 %,  y esta es gratuita en todos los niveles: primaria, secundaria y universidad. Adicionalmente los estudiantes finlandeses tienen acceso a subsidios de salud, educación especial, idiomas, comidas gratuitas, y de transporte entre hogar y escuela cuando estos se encuentran en puntos distantes. Colombia tiene problemas para garantizar a plenitud estos derechos a todos los niños; para nadie es un secreto que un niño que padece de  desnutrición no puede dar el mismo rendimiento escolar, pero en nuestro país esta realidad va más allá y según datos compilados por el Diario el colombiano, está “asociada con la muerte de más de 5.000 niños al año en Colombia, así lo confirma Unicef y lo refuerzan las estadísticas del DANE, que establece que el 65,1 por ciento de los niños viven en condiciones de vulnerabilidad y pobreza” y como si fuera poco, a esto hay que sumarle las cifras de explotación infantil. Estos factores; más la falta de oportunidades para asistir al colegio de algunos niños que viven en zonas de conflicto o en regiones más apartadas y que a diario se enfrentan a trochas y a peligrosos caminos para llegar a su colegio, son grandes razones por las cuales Finlandia lleva la delantera en políticas públicas que favorecen la educación.

La Tarea de los padres:

Otro factor decisivo en la calidad de la educación Finlandesa es el interés de los padres en la educación de sus hijos, ellos reconocen y comprenden que las bases educativas de sus hijos se forjan en sus hogares, por esta razón antes de la escolarizar a sus hijos y durante la primera infancia  realizan con ellos actividades educativas giran en torno al juego, el descubrimiento,  la relación con el entorno y la naturaleza;  aunque los niños empiezan a leer y a escribir desde los 7 años, edad en la que inicia su escolarización de manera oficial, existe en sus hogares una fuerte afición por la lectura, y esta cultura inicia bajo la influencia de los padres a sus hijos, cuentan con una vasta red de bibliotecas públicas que son bien aprovechadas. En Colombia también se cuenta con una gran red de bibliotecas, pero se carece de una “cultura de lectura”, un informe realizado por el DANE (2013),  expone cuál es el porcentaje de hogares que lee con niños y niñas de 5 a 11 años, y una de las conclusiones a las que se llegó es que en las cabeceras municipales el porcentaje de lectura diaria en los hogares es apenas del 16,0%. Pero además muchos padres piensan que la tarea de “educar” solo corresponde al colegio y que la formación intelectual es la única que importa, descuidado la formación de valores éticos que deben tener sus bases en el núcleo familiar.

Nuestra Tarea como sociedad:

Rodolfo Llinás es muy acertado cuando afirma que el conocimiento no se alcanza solo sentado en un aula de clase,  sino a través del “contexto”, en este proceso influye lo que nos rodea; las relaciones que hacemos, las actividades que desarrollamos a diario.  Ese tipo de competencias son las que evalúa el examen PISA; las que se necesitan para ir de compras al supermercado, para resolver problemas de la vida cotidiana o comunicar una idea. EDUCACION es la suma de todos los aprendizajes adquiridos a lo largo de la vida, esto quiere decir que todo el tiempo nos educamos y a la vez somos educadores; en la oficina, la escuela, el banco, en el transporte público… etc. La tarea de educar no corresponde solo al maestro, esta labor depende de todos, de nuestra cultura ciudadana, de nuestro ejemplo, de la capacidad que tenemos para compartir y comunicar lo que sabemos y lo que somos. La educación no se limita a acumular datos en la memoria y alcanza niveles superiores cuando nos involucramos todos, cuando sentimos y compartimos los dolores y alegrías de los otros como si fueran nuestras, cuando imaginamos y creamos nuevas posibilidades.

Fernanda Suárez Oviedo.